El Carnaval en los Dolomitas, insólito y característico, entre máscaras de madera con grandes bigotes, cencerros y escobas de sorgo, y tradiciones de pueblo firmemente arraigadas, es una fiesta muy sentida por aquí.
Entre carrozas, espectáculos, bailes, máscaras de madera y figuras alegóricas con viejos trajes, a veces coloridos y a veces monstruosos, que recorren las calles de maravillosos pueblos de montaña y dan un encanto especial a la fría atmósfera invernal de estos lugares, no os olvidéis la cámara en casa.
Podréis inmortalizar a la Zinghénesta, la muchacha más guapa del pueblo y símbolo femenino del carnaval dolomítico. En Canale d’Agordo se celebra cada año «La Zinghenesta, Carnevàl de Canàl«: la fiesta en la plaza, con bailes y folclore, es una tradición que se transmite de generación en generación, entre desfiles de máscaras de madera y personajes diversos, donde la Zinghénesta baila acompañada de sus admiradores y de otras figuras tradicionales. La cita es siempre el último domingo de carnaval.
Y además, en Fornesighe, está la Gnaga, la vieja arrugada que recorre el pueblo con esfuerzo llevando a hombros a un mozo descarado, seguida por un cortejo de máscaras tradicionales: los músicos, los novios, la ampezana. Mientras tanto, por las calles iluminadas de este pequeño pueblo encaramado en un espolón, los artesanos tallan las máscaras de madera para el concurso de los rostros tallados, y frente a la vieja lechería turistas y vecinos se mezclan, pasean y se calientan con un excelente vino caliente, disfrutando del panorama sobre el Tamer, el San Sebastiano y los Spiz di Mezzodì.
La Gnaga de hoy nace de una larga tradición que tuvo su origen en 1897 por iniciativa de Valentino Toldo, apodado «Nin di Rosa», que se inspiró en románticas tradiciones suizas del país al que había emigrado. Cogiendo de la cuna a su hijo pequeño, hizo el primero, junto a unos amigos, el paseo por las calles del pequeño pueblo: un recorrido destinado a repetirse después por los quintos y a convertirse en el numeroso desfile de hoy… ¡la «Gnaga»!
El fin de semana de la Gnaga reúne todas las máscaras típicas dolomíticas, que pueden admirarse durante el Concurso de los rostros de madera de los carnavales de montaña, al término del cual se elige la figura más bella y se decreta después la «muerte del Carnaval».
No faltan tampoco los Rollàte, emblema del Carnaval de Sappada (Plodar Vosenòcht): hombrones huraños, cubiertos de espesas pieles de oso y con pantalones de rayas de presidiario, que desfilan por las calles del centro durante todo el periodo de carnaval.
El carnaval en los Dolomitas se vive intensamente y a menudo es un momento cultural, ocasión para admirar auténticas obras de arte y artesanía, obras maestras talladas a mano que acompañan a las máscaras en los largos y ruidosos cortejos.
Incluso las pistas de esquí, en esta época, se llenan de personas maquilladas que bajan al valle con una antorcha en la mano, en Sesto o San Candido por ejemplo. También puede uno encontrarse con la princesa Sissi y Francisco de Habsburgo, en la característica recreación de Madonna di Campiglio.
Más abajo, en el Bellunés, en Sedico y Castion, se celebran los tradicionales desfiles de carrozas alegóricas, con un rico programa de actividades paralelas: pasarela de los pequeños disfraces, carnaval de los niños, desfile de carrozas y grupos escolares, espectáculos de animación y de pompas de jabón. El Carnaval de Sedico es una de las citas más seguidas del valle.
Quien elija los Dolomitas entre finales de enero y comienzos de marzo, que se prepare: las figuras alegóricas de la Gnaga, del Matazin, de la Zinghénesta y de los Rollate estarán listas para asustar a los niños e inundar las plazas de nuestros pueblos de montaña, con desfiles, estruendo carnavalesco, música y brindis a golpe de vino caliente.

