A los pies del Monte Coppolo hay un pueblo de las Dolomitas de Belluno donde cada vez más personas eligen vivir
Entre los pueblos menos conocidos de las Dolomitas de Belluno, Lamon está viviendo una transformación silenciosa pero tangible. No está hecha de grandes cifras ni de revuelo mediático, sino de decisiones vitales: familias, parejas y personas que deciden dejar la ciudad para instalarse aquí, atraídas por un modo de vida más auténtico, sostenible y humano.
En los últimos años, Lamon se ha convertido cada vez más en un lugar de llegada, no solo para quienes vienen del vecino Trentino, sino también del extranjero.
Vivir en Lamon: cuando la casa se convierte en un proyecto de vida
Uno de los factores determinantes de este renovado interés es sin duda el mercado inmobiliario, que en Lamon conserva todavía características cada vez más raras en las zonas dolomíticas: precios asequibles y oportunidades reales de compra.
Una tendencia que confirma también el trabajo diario sobre el terreno.
«En los últimos meses estamos registrando un interés concreto y constante por Lamon, no solo por parte de residentes de la zona, sino también del extranjero y del vecino Trentino», cuenta Mariuccia Resenterra, agente inmobiliaria de RE/MAX Casamia, que recientemente ha decidido abrir la primera oficina de una agencia inmobiliaria en el propio pueblo, precisamente para responder a una demanda creciente y ofrecer sus inmuebles gracias a la visibilidad mundial del Grupo RE/MAX.
«Hace poco cerramos la venta de una vivienda a una familia procedente de Estados Unidos y a varias parejas del Trentino, todas atraídas por un elemento muy claro: los precios de las casas en Lamon siguen siendo absolutamente asequibles en comparación con otras localidades de las Dolomitas. Esto permite a muchas personas convertir el sueño de vivir en la montaña en una decisión concreta».
«Abrir una oficina en Lamon fue un paso natural: el pueblo está cambiando y cada vez más personas lo eligen no solo para pasar una temporada, sino para construir aquí un nuevo día a día».
Las aldeas: pequeños rincones de montaña donde se respira historia y naturaleza
El encanto de Lamon no se agota en el núcleo principal: todo el término municipal está salpicado de aldeas y pueblecitos con carácter, casi una decena entre núcleos habitados y lugares históricos, cada uno con su propia identidad y su paisaje por descubrir.
Desde Arina, donde se percibe el aire fresco de las Dolomitas nada más levantarse al alba, hasta San Donato, con rincones naturales que invitan a recorrer antiguos senderos entre el verde; desde Costa, que guarda rincones de naturaleza virgen, hasta Campigotti y Rugna, donde el paso lento habla de un vínculo profundo entre el hombre y la montaña.
En aldeas como Pezzè, Pian del Vescovo y Zavena, el eco de la vida rural se funde con la belleza del paisaje y regala vistas impresionantes sobre los valles y las crestas rocosas. Cada aldea es un pequeño mundo, hecho de historias, tradiciones y paisajes que quedan grabados en el corazón de quien los visita o decide vivir en ellos.
Estos lugares no son solo etapas de excursiones: son rincones de vida cotidiana, donde el ritmo de la vida lo marcan el clima, la naturaleza y la relación con los demás vecinos, cualidades que muchas familias buscan cuando deciden trasladarse aquí.

Tranquilidad, naturaleza y tiempo recuperado
Quien llega a Lamon busca algo que va más allá de la casa. Busca tiempo, silencio, relaciones auténticas y un contacto diario con la naturaleza. El pueblo conserva una dimensión a escala humana, donde el ritmo del día aún lo marcan la luz, las estaciones y la vida en comunidad.
El turismo lento, hecho de paseos, bosques, senderos y pequeños gestos cotidianos, no es una atracción artificial, sino parte integrante de la identidad del lugar. Vivir en Lamon significa redescubrir una calidad de vida que en muchas zonas urbanas ya es difícil de encontrar.
Entre el Bellunese y el Trentino: una ubicación que une dos mundos
Otro elemento que hace a Lamon especialmente atractivo es su ubicación estratégica. El pueblo se encuentra en un punto de encuentro natural entre el Bellunese y el Trentino, con el Valle del Primiero a un paso.
Para muchos nuevos residentes, sobre todo procedentes del Trentino, Lamon representa la posibilidad de seguir cerca de su entorno laboral o familiar, pero eligiendo un lugar más tranquilo y con costes de vivienda más asumibles.
En invierno, la cercanía a las pistas de esquí de San Martino di Castrozza añade un valor importante: vivir en Lamon significa poder disfrutar de la montaña en todas las estaciones, sin sufrir las dinámicas del turismo de masas.
Un pueblo que mira hacia delante sin perder su alma
Lamon es el ejemplo de cómo los pequeños pueblos de las Dolomitas pueden volver a ser lugares vivos, capaces de atraer a nuevas personas sin desnaturalizarse. No un renacimiento ruidoso, sino un crecimiento hecho de decisiones conscientes, de nuevas familias, de casas que vuelven a encenderse por la noche.
En un momento histórico en el que cada vez más personas se preguntan dónde y cómo vivir, Lamon responde con sencillez: espacio, silencio, comunidad y posibilidades reales.
Y quizá sea precisamente esa su mayor fuerza.
¿Y tú? ¡Ven a visitar Lamon!
Descubrirás que no es solo un lugar para ver, sino un lugar para sentir: entre el silencio de los bosques, el aire limpio que baja del Monte Coppolo y la sencillez de la vida cotidiana, entenderás por qué cada vez más personas no se limitan a pasar por allí… sino que eligen quedarse.
¿Quieres saber qué ver y qué hacer en Lamon, del Monte Coppolo a la judía IGP? Lee la guía: Lamon: qué ver, qué hacer y por qué ir.

