La trashumancia en la Valbelluna: tradición y naturaleza

🐑 En los Dolomitas de Belluno, un rito antiguo que habla de naturaleza, trabajo y memoria

Cada año, entre el final de la primavera y el comienzo del otoño, los valles de la provincia de Belluno se llenan de sonidos, colores y gestos antiguos: es el tiempo de la trashumancia, el gran viaje estacional de las ovejas y las vacas entre los pastos de altura y los establos del fondo del valle.

Un momento coral que une paisaje y cultura, hecho de caminos recorridos despacio, de cencerros que resuenan entre los prados, de perros pastores que guían el paso y de la mirada atenta de los pastores y los queseros de montaña que, desde hace siglos, custodian ese frágil equilibrio entre el hombre y la montaña.

🌽 Un ritmo cíclico, ligado a la tierra

En la Valbelluna la trashumancia sigue viva, vivida no como espectáculo folclórico sino como necesidad real de la agricultura de montaña. En primavera, los rebaños suben hacia las majadas y los pastos de altura, donde la hierba es más fresca y rica. Allí los animales encuentran alimento y los ganaderos elaboran quesos de montaña de sabor intenso y auténtico.

En otoño, el regreso al valle marca el final del ciclo estival, pero también un momento de fiesta, memoria y comunidad.

👨‍🌾 Una tradición que resiste

Hoy, en un mundo cada vez más rápido, la trashumancia es también un acto de resistencia cultural. Cuenta otro tiempo, hecho de pasos lentos y manos expertas, de conocimientos transmitidos de viva voz, de respeto por los ritmos de la naturaleza.

No es raro encontrar, por los senderos de la Valbelluna y de los Dolomitas de Belluno, rebaños en camino o vacadas acompañadas por familias enteras, donde también los más jóvenes aprenden a custodiar el saber de los abuelos.

🍾 Sabores de montaña y turismo consciente

La trashumancia es también una ocasión para el turismo lento, el que observa y participa sin molestar. Cada vez más visitantes eligen seguir estos recorridos, deteniéndose en las majadas para probar la mantequilla fresca, el queso de montaña o para comprar un requesón ahumado hecho con la leche del día.

Eventos y recreaciones ayudan a dar a conocer estas prácticas, pero es en el día a día de los pastores donde la trashumancia mantiene su verdadero sentido: no una nostalgia, sino una elección de vida.

🔄 Una montaña que vive

Contar la trashumancia en la Valbelluna significa contar una montaña que vive y trabaja, no solo que se contempla. Significa reconocer el valor del territorio, de la biodiversidad que custodian los pastos y del vínculo milenario entre el hombre y el entorno dolomítico.

Un gesto sencillo, antiguo, repetido cada año: y que todavía hoy tiene mucho que enseñar.

¿Y tú? ¿Has asistido alguna vez a la trashumancia entre los paisajes de la Valbelluna y de los Dolomitas de Belluno?

 

Trashumancia en Mel, en la Valbelluna
Trashumancia en Mel (Borgo Valbelluna)

 

Foto de Clara Gasperin

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