Alta Via n. 4

Alta Via delle Dolomiti n. 4 o Alta Via de Grohmann

(ideada por Toni Sanmarchi)

De San Candido, en el Pustertal, a Pieve di Cadore por senderos de montaña

«La Alta Via n. 4 ha sido dedicada a Paul Grohmann, el gran alpinista vienés que fue el primero, poco después de mediados del siglo pasado, en vencer, además de los de Ampezzo, también los colosos dolomíticos que atañen
a esta Alta Via: los Tre Scarpèri, la Croda dei Barànci, la Cima Grande di Lavaredo, el Cristallo, el Sorapìss, el Antelao.»

Así escribía Toni Sanmarchi en la introducción a su guía «Alta Via di Grohmann n° 4», editada por Tamari de Bolonia en 1973 y en 1976. Pero hay que decir que sus exploraciones comenzaron en esta zona dolomítica
ya en 1942 (véase Dalle Marmarole al Sorapìss en «La Rivista Mensile del Club Alpino Italiano», n° 1-2, 1946, pp. 3 a 9), cuando estudió y comprobó la posibilidad real de atravesar por el «Banco di
Sorapìss», es decir a lo largo del tramo sin duda más exigente de lo que se convertiría después en la Alta Via n° 4.

Esta denominación nació del programa de itinerarios dolomíticos esbozado por Mario
Brovelli y aparecido en un artículo de «Lo Scarpone» del 1 de septiembre de 1966. Solo en un segundo momento Sanmarchi pasó a la descripción de este soberbio itinerario que, desde la llanura de San Candido, en el
Pustertal, lleva a la histórica ciudad de Pieve di Cadore.

También esta Alta Via, como sus célebres hermanas, presenta las características de una larga excursión fraccionable en varias etapas diarias. Refugios y vivacs fijos (pero también una tienda pequeña y un saco de dormir) ofrecen descanso en los puntos de parada.

La Alta Via de Grohmann se desarrolla únicamente en la alta montaña dolomítica, donde el recorrido sigue caminos de herradura y senderos casi siempre en buenas condiciones, señalizados y, donde es necesario, equipados. Es, en sustancia, un itinerario de buen nivel senderista más que alpinístico, pues no presenta dificultades especialmente exigentes.

Solo el tramo Refugio Vandelli-Vivac Comici-Colli Neri, equipado con cuerdas fijas, requiere cierta práctica alpinística. Para los más expertos —y para sus exigencias— se proponen algunas alternativas al recorrido clásico —variantes— consistentes en excursiones más técnicas y más satisfactorias para el gusto de los buscadores de emociones.

Los macizos que esta Alta Via atraviesa son muy conocidos, entre los más celebrados de los Alpes. Precisamente por eso el recorrido resulta muy interesante, tanto por la belleza de sus estructuras dolomíticas como
por su importancia histórica.

Algunos tramos en los Rondói-Barànci, entre los Cadìni di Misurina o en el Sorapìss, recorridos en el sentido descrito, se presentan todavía hoy sumamente salvajes y silenciosos; aquí el senderista reencuentra ese sentido de
montaña primitiva y de wilderness que tanto satisface a los amantes de la soledad y de la paz.

El Sector Turismo de la Administración Provincial de Belluno, a quien corresponde el mérito de esta realización, busca la valorización de las «montañas de casa» e intenta —también a través de este
trabajo— facilitar a quienes recorren la Alta Via la información más actualizada posible.

Recordemos, por honestidad, que autores de lengua alemana han modificado la secuencia original del recorrido adaptándola a sus gustos personales, a los de sus lectores o a las exigencias turísticas,
trastocando aquí y allá el trazado italiano original con extrañas variantes y llevando la Alta Via a una longitud excesiva: ¡diez días en lugar de seis y con etapas incluso de una sola hora al día!

Es cierto que esas serían las vacaciones ideales, relajantes, placenteras, pero hemos preferido mantenernos en la normalidad de los «viejos tiempos», aunque alguna etapa pueda parecer un poco severa por su longitud.

También en nuestro caso, respecto a la guía de Toni Sanmarchi, publicada en dos ediciones —han pasado ya treinta años y es inencontrable—, se han introducido algunas modificaciones y ligeras actualizaciones en el trazado
original. En estos años, en efecto, algo ha cambiado, tanto morfológicamente como por las intervenciones de los organismos encargados del mantenimiento y del equipamiento de los distintos tramos del recorrido.

Ello no ha restado nada a la originalidad de la obra y de la idea; si acaso ha habido la voluntad de mejorarla y de cualificarla aún más, en el respetuoso recuerdo de Toni Sanmarchi, alias «Capitan Barancio».

Del volumen ALTA VIA n. 4 – 1.ª REIMPRESIÓN 2006

Dolomiti Turismo srl

Via R.Psaro, 21 – 32100 Belluno Tel. 0437.940084 www.infodolomiti.it

Edición completamente revisada y actualizada por Italo Zandonella Callegher

Cuándo ir y qué no perderse

La Alta Via n. 4, dedicada al alpinista vienés Paul Grohmann, uno de los pioneros de la exploración de los Dolomitas, se recorre de finales de junio a finales de septiembre y atraviesa algunos de los grupos más icónicos y frecuentados de todo el arco dolomítico: los Dolomitas de Sesto, el Cristallo y las Tofane, con vistas que van de las Tre Cime di Lavaredo a la cuenca de Cortina d’Ampezzo. Un recorrido que alterna tramos de senderismo con pasos más expuestos, ideal para quien quiere descubrir de cerca los lugares símbolo de la primera exploración alpinística de los Dolomitas.

Para continuar el camino hacia el sur, la Alta Via n. 4 enlaza idealmente con la Alta Via n. 3 de los Rebecos, que llega hasta Longarone a través del Pelmo y el Civetta. Los ocho itinerarios, con etapas, dificultades y enlaces a cada página, están recogidos en la panorámica de las Alte Vie de los Dolomitas.

Ficha técnica

  • Etapas: 6
  • Longitud: unos 85 km
  • Desnivel: unos 4.500 m de subida, 4.800 m de bajada
  • Dificultad: de E a EEA, con algunos tramos equipados
  • Salida: San Candido (1.174 m)
  • Llegada: Pieve di Cadore (880 m)
  • Periodo aconsejado: finales de junio – finales de septiembre
  • Refugios principales: Tre Scarperi, Antonio Locatelli (Tre Cime di Lavaredo), Auronzo, Fratelli Fonda Savio, Citta di Carpi, Col de Varda, Alfonso Vandelli, San Marco, Pietro Galassi, Antelao

Curiosidades

Está dedicada a Paul Grohmann, el alpinista vienés que a mediados del siglo XIX conquistó el primero muchas de las cimas que atraviesa el recorrido: Tre Scarperi, Croda dei Baranci, Cima Grande di Lavaredo, Cristallo, Sorapiss y Antelao.

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