Alta Via delle Dolomiti n. 3 o Alta Via de los rebecos
(propuesta por Mario Brovelli en 1966)
De Villabassa-Niederdorf a Longarone por senderos de montaña
Inspirándose en su programa de itinerarios dolomíticos, aparecido en «Lo Scarpone» del 1 de septiembre de 1966, Mario Brovelli propuso esta soberbia travesía que, desde el bello centro alpino de Villabassa-Niederdorf, en el Pustertal, lleva a Longarone, en el valle del Piave, atravesando imponentes y celebérrimas catedrales dolomíticas.
Su valioso librito-guía, redactado con la preciosa ayuda de Bruno Tolot y publicado en 1976 por Edizioni Alpine Foto Ghedina Cortina, se titulaba «Alta Via dei Camosci» y llevaba el número 3.
En la introducción los autores advertían que la Alta Via n. 3 se había proyectado tiempo atrás y que los reconocimientos habían comenzado en 1971 y se habían completado en 1974. Referían después que, mientras en algunas zonas (Cristallo, Sorapìss, Monte Piana) había sido posible aprovechar los viejos senderos, en otras (Vallandro, Rite, Bosconero) fue indispensable la intervención de las Tropas Alpinas y de los habituales voluntarios del C.A.I., que habían restaurado con acierto algunos senderos antiguos o habían trazado otros nuevos.
También esta Alta Via de los Dolomitas, como sus célebres hermanas, presenta las características propias de una larga excursión fraccionable en varias etapas diarias. Refugios, vivacs fijos y hoteles (aunque para quien quiera vivir intensamente las gestas antiguas van muy bien también una tienda pequeña y un saco de dormir) ofrecen descanso en los puntos de parada.
El recorrido básico se desarrolla por senderos no especialmente exigentes para un buen senderista y siempre equipados en los pasos o en los tramos escabrosos. Algunas etapas presentan notables desniveles de subida, otras también de bajada.
Aquí y allá, donde la montaña ha quedado detenida en los tiempos de los pioneros y solo los rebecos viven sin ser molestados, existen dificultades mayores, sobre todo de orden psicológico: el aislamiento, los notables desniveles, el ambiente severo, la falta de agua, el gran silencio. ¡Y las nieblas que a menudo bajan veloces a envolverlo todo!
Sea como sea, también esta Alta Via, como las demás más o menos cercanas, pasa por lugares verdaderamente extraordinarios y únicos, en el corazón más salvaje de los Dolomitas orientales y belluneses. Para los más expertos —y para sus exigencias— se proponen, sobre todo en la primera parte, algunas alternativas al recorrido clásico, con variantes que consisten en excursiones en algunos casos más técnicas y gratificantes, en otros de simple enlace.
Esta Alta Via recorre algunos grupos célebres de los Dolomitas que han quedado bastante a salvo de la multitud heterogénea, a menudo desordenada, de los llamados turistas más o menos ocasionales. En el corazón de estos grupos el automóvil no llega y por tanto, hechas las lamentables excepciones, no hay una invasión masiva de perturbadores.
Aquí basta alejarse aunque sea un poco del fondo del valle para estar en paz y encontrarse en la montaña de verdad, primitiva e incorrupta. Palabras de Toni Sanmarchi (otro «inventor de Alte Vie») que treinta años después siguen siendo actuales. Hay que permanecer, en todo caso, siempre en el sendero señalizado, sobre todo en el grupo del Bosconero donde, en el Viàz de le Pónte, se entra un trecho en la Reserva Natural Orientada del Val Tovanella y donde uno se encuentra a un tiro de piedra (estamos en zona de caza) del Parque Nacional de los Dolomitas de Belluno y de sus animales raros.
El Sector Turismo de la Administración Provincial de Belluno, a quien corresponde el mérito de esta realización, busca la valorización de las «montañas de casa» e intenta —también a través de este trabajo— facilitar a quienes las recorren la información más actualizada posible. Recordemos, por honestidad, que algunos autores han modificado la secuencia original del recorrido adaptándola a sus gustos personales, a los de sus lectores o a las exigencias turísticas, cambiando aquí y allá el trazado italiano original y llevando la duración a 12-14 días, con etapas excesivamente cortas.
Es cierto que esas serían las vacaciones ideales, relajantes, placenteras, pero hemos preferido mantenernos en la tradición de los «viejos tiempos», es decir en torno a 8 días, aunque alguna etapa pueda parecer un poco severa por su longitud. Si se quiere, se puede acortar todavía más el recorrido uniendo una o más etapas, pero eso se convertiría en una competición, algo ajeno a las intenciones de esta guía, que aconseja «un caminar» sereno, relajante y divertido.
También en nuestro caso, respecto a la guía de Brovelli-Tolot, publicada hace ya treinta años (y cuyo original es inencontrable), se han introducido algunas modificaciones, sobre todo en las primeras etapas, donde entretanto han desaparecido algunos puntos de apoyo (Carbonìn, Tre Croci) que obligan hoy al senderista a realizar inevitables, pero en el fondo agradables, traslados en vehículo (taxi u otro).
Otros datos y actualizaciones, aunque ligeros, se han aportado al trazado primitivo. En estos años, en efecto, algo ha cambiado, tanto morfológicamente como por las intervenciones de los organismos encargados del mantenimiento y del equipamiento de los distintos tramos del recorrido. Ello no ha restado nada a la originalidad de la obra y de la idea; si acaso ha habido la voluntad de mejorarla y de cualificarla aún más, en el respetuoso recuerdo de Mario Brovelli y de Bruno Tolot, que de estas montañas habían hecho su razón de vida.
Del volumen ALTA VIA n. 3 – 1.ª REIMPRESIÓN 2007
Dolomiti Turismo srl
Via R.Psaro, 21 – 32100 Belluno Tel. 0437.940084 www.infodolomiti.it
Edición completamente revisada y actualizada por Italo Zandonella Callegher
Cuándo ir y qué no perderse
La Alta Via n. 3 se recorre de finales de junio a finales de septiembre y atraviesa algunos de los grupos más espectaculares de los Dolomitas de Belluno: las paredes del Pelmo y del Civetta, entre las más imponentes de todo el arco alpino, y el salvaje macizo del Duranno-Cima Preti, poblado por los rebecos que dan nombre al recorrido. Es un itinerario que alterna tramos de senderismo con pasos más exigentes, con algunas secciones equipadas reservadas a quien tiene experiencia de montaña y buen equipo técnico.
Para un camino más largo, la Alta Via n. 3 se puede enlazar idealmente al norte con la Alta Via n. 4 de Grohmann, que sale algo más al este, de San Candido. Los ocho itinerarios, con etapas, dificultades y enlaces a cada página, están recogidos en la panorámica de las Alte Vie de los Dolomitas.
Ficha técnica
- Etapas: 8
- Longitud: unos 120 km
- Desnivel: unos 6.000 m
- Dificultad: media-exigente, con repisas expuestas y tramos equipados con escaleras metálicas
- Salida: Villabassa (1.153 m)
- Llegada: Longarone
- Periodo aconsejado: junio – septiembre, según la apertura de los refugios
- Refugios principales: Vallandro (2.040 m), Alfonso Vandelli (1.928 m), Venezia «Alba Maria De Luca» (1.946 m), Gianpietro Talamini (1.582 m), Bosconero (1.457 m)
Curiosidades
Debe su apodo, «Vía de los Rebecos», a los frecuentes encuentros con estos ungulados a lo largo del recorrido. Fue ideada en 1975 por Mario Brovelli y Bruno Tolot, a quienes está dedicado un medallón de bronce en la Porta de la Serra (2.050 m).
Todas las Alte Vie de los Dolomitas
Alta Via n. 2
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Alta Via n. 7
Alta Via n. 8

